Sobre ti,

celeste el cielo se declara,
cercano y grande,
amplia bóveda donde te recortas,
ciudad bella e inigualable,
como surgida de un mágico conjuro.
He pisado tu solar,
palpado tus piedras viejas,
cansado a mis ojos que han mirado
más que nunca lo hayan hecho
y me he traído
tu imagen irreal en las retinas.
¿Cómo puede un cerebro
hacer lugar a tanta maravilla?.
Toda tú te has venido conmigo
y estás allí, cofre de tesoros,
sólida y robusta, blanca tú,
sobre las crestas del Tajo.
* Mucho antes de que la película Avatar y sus montañas flotantes estuvieran en el cine, Calle del Agua editó en su revista nº 4, dedicada íntegramente a Ronda, ciudad soñada, esta fotografía salida del estudio de Manuel Ibáñez, amigo y colaborador desde sus inicios. Por tanto, que no vengan a decir que el mundo de Avatar se inventó fuera. Manolo ya lo vió y yo lo soñé y ambos hicimos soñar a mucha gente. Y no hicieron falta ningunas gafas especiales. Así, de golpe, frente a los ojos, la belleza. Y si no que se lo pregunten a mi compañera Pilar y a sus improntas poéticas.
En Málaga está todo, por si no lo sabían.
Mariví Verdú.