lunes, 16 de marzo de 2020

A CELIA BERROCAL, IN MEMORIAM, por Mariví Verdú

Si muero,
dejad el balcón abierto.  F. G. Lorca


Celia Berrocal se marchó dejando todos los balcones abiertos. Sí, dejó abiertos todos los balcones de cualquier barrio de Málaga. Pero antes les colgó macetas y puso flores en ellas dejándonos un mundo de color en nuestras retinas. Claveles y gitanillas colgando, cintas, azaleas, begonias y el recuerdo de una persiana de varillas de madera y carrucha con cordón, la mayoría de veces recogida, con un postigo abierto y dejando entrar el sol hasta los rincones del alma.
Desde que conocí su obra gracias a mi maestro Díaz Oliva, he admirado a esta mujer, madre, malagueña y pintora. Su tesón, su visión colorista y su arte, unidos al amor a Málaga, hicieron parte del milagro de su pintura. El cariño que los malagueños le han profesado, desde que expuso por primera vez hasta la fecha, hizo el resto. Málaga tiene que estar eternamente agradecida a su trabajo ya que la dejó recogida en sus lienzos perpetuando una época que se parece mucho al romanticismo con el que ella veía el mundo. Un paisaje que no volverá.
El pasado día 13, en la madrugada del jueves al viernes, aparcó sus pinceles y la despidieron los que amaba. Su lamentable y tristísima pérdida hará de Celia Berrocal la musa de los amantes de nuestra tierra, tanto de los fervorosos de nuestras tradiciones como de la generación que despertó en mayo del 68 a la que pertenezco. Todo el que quiera saber sobre Málaga, que la estudie -y no solo en su faceta pictórica sino histórica-, deberá pasear por sus lienzos. Revivir una Málaga que conocí -ya que solo nos llevábamos once años, los justos para que fuera mi maestra-, es darme una vuelta por la obra artística de Celia Berrocal.
Supe de su muerte ese mismo día pero no he querido escribir hasta hoy porque los ánimos están más que tocados y la tristeza camina a flor de piel. Quería hablar de ella pero sin mezclar la situación que estamos viviendo sino mirando el futuro con la belleza que ella miró su presente. Y no cabe duda de que ella es también nuestro presente, nuestro regalo, nuestro patrimonio. Sí, el trabajo de Celia Berrocal es nuestro legado. Un apreciado tesoro.

...Pero habrá un patio con flores,
por donde se vea el cielo,
y el patio tendrá una fuente
y un ciprés con su lucero.  J. R. Jiménez


He de decir que no recuerdo haber hecho en mi vida un acróstico y que será el último que haga. Pero quiero probarlo todo antes de irme, todo lo que sea con palabras de colores.
Para ti, Celia Berrocal.

Compañera:
El día está muy gris. No es de tu agrado.
Lo pintaré de luz y con tu ayuda
Irisaremos juntas la mañana
Azuleando el cielo malagueño.

Balcones y ventanas
Entreabiertas,
Rejas con jardineras coloridas,
Rojo carmín, y bermellones tiernos,
Ocres en las persianas, desconchones,
Cal viva a brochazos por los muros...
Amor y más amor: Málaga pura.
La tierra te sea leve, amiga mía.

Con cariño y admiración. Mariví Verdú 
*Las tres fotos las he tomado de su Facebok.